Reflexiones sobre los SPEIS tras tres décadas de bombero. Parte 3: Efectivos

En esta tercera parte abordaré otro tema controvertido y generalizado en los SPEIS, el de los efectivos.

Cuántos somos

Una de las cosas que me he preguntado desde el principio es si había alguna forma de saber cuántos bomberos somos, dónde están los parques, vehículos, cuántas salidas tenemos, de qué tipo, etc. Más de 30 años después seguimos sin respuesta oficial. Es como si alguien preguntase al gobierno de Panamá cuántos bomberos hay en Hispanoamérica, al tratarse de un país independiente, lo mas probable es que no lleven ningún recuento y no sepan nada de lo que pasa en el resto. Lo triste es que el gobierno de lo que se supone que es un mismo país, no tiene prácticamente ni idea de lo que pasa en las CCAA (excepto que se trate de dinero o votos, ahí sí se ve interés). 

De 2015 hasta 2023 estuve yendo con cierta frecuencia al Congreso de los Diputados como miembro de la Coordinadora Unitaria de Bomberos Profesionales, de la que yo era secretario técnico. Pretendíamos «intentar» que se regulase esta profesión. Para mi sorpresa, en la primera reunión a la que acudí el político nos preguntó ¿sois bomberos pero de qué? ¿Sois de esos que van de verde y amarillo en los incendios forestales? Me dieron ganas de decirle que sí, que el helicóptero lo teníamos aparcado fuera, pero conteniendo todo lo que pude mi sistema nervioso simpático, comencé a explicarle quiénes somos. Yo que soy dado a penetrar más de lo debido en este asunto, casi casi me fui a los Vigiles de Roma, pero los compañeros; que me conocen, me contuvieron y recondujeron la explicación hacia la Ley de Bases de Régimen Local de 1985…

Aunque os suene increíble, hay gente dirigiendo países; al menos este, en el que no tienen ni idea de lo que es un bombero. O sea, sí que se imagina más o menos lo que es, pero si le preguntas que concrete no tiene ni idea en el fondo.

A partir de ahí nos asignaron a diputados más puestos en el tema, como el ya fallecido, José Alberto Martín-Toledano, que precisamente participó en la redacción de la Ley de Bases de Régimen Local y al que le debemos agradecer el punto que añade que sea la diputación la que deba prestar el servicio en los municipios de menos de 20.000 habitantes (art. 26.2).; sin ese punto, el panorama sería aún peor.

Para que os hagáis una idea de lo que es la política, cuento dos anécdotas rápidas, una de ellas me dejó helado… 

Estando esperando para una reunión, que como siempre te dicen a las 11 y después te toca esperar dos horas, me puse a hablar con uno de los  ujieres del Congreso, un hombre ya entrado en años y que le quedaban unos meses para jubilarse. A lo largo de la conversación en la que yo le explicaba nuestros problemas, él me escuchaba atentamente, y en un momento dado me dice ¿pero vosotros sabéis a lo que se dedican aquí? yo le dije, bueno, supongo que a legislar. Él sonrió y me dijo, ojalá, a lo que se dedican de verdad es a conseguir tener la reunión de su vida. Explíquese, le dije… Pues mira, cuando alguno de ellos consigue reunirse con alguien a quien «hacerle un favor» puede resultar beneficioso para tu futuro cuando ya no seas político, el resto de diputados no para de hablar de ello con envidia. Y a eso es a lo que se dedican aquí en primer lugar, el resto de lo que hacen es intentar tumbar al oponente para rascarle votos. Si lo que vosotros pedís puede darle alguna de esas dos cosas, lo lograréis, si no, lo veo difícil.

En otra ocasión hicimos una rueda de prensa en un teatro de Madrid; allí acudieron varios diputados del momento, de varios partidos, medios de prensa y algunos bomberos. Una de las diputadas mantuvo un diálogo coherente con nuestras reivindicaciones, se mostró comprensiva, dio incluso un discurso convincente cuando sabía que la estaban grabando, etc. Hasta ahí bien…cuando termina el acto, salimos fuera y esa diputada estaba esperando que viniera un coche para recogerla, y estando yo a su lado me mira y, con toda su sinceridad interior, me dice no vais a conseguir nada, lo que pedís es competencia local y nosotros no vamos a defenderlo

A ver, uno agradece la sinceridad, lo que mi cuerpo no comprende es la falsedad. Si no estás de acuerdo en algo, dilo desde el minuto uno, pero que seas capaz de hacer todo un teatro sensiblero y por dentro odies lo que dices, no sé, me recuerda mucho a un psicópata.

Me dijo eso ¿sabéis por qué? única y exclusivamente porque la iniciativa no venía de su partido. Ahí me vino a la cabeza aquel ujier que muy sabiamente me advertía de la falsedad que imperaba  a nuestro alrededor. Curiosamente, esa misma diputada se puso a trabajar con los bomberos forestales, «que también es un asunto local», y a ellos sí que les hicieron una norma básica. Eso sí, la iniciativa ya era en gran parte de su partido y no tenía conflicto de intereses con sus socios.

Así que no espero nada de Madrid para los bomberos y os diría que os deshagáis de la idea de que por allí van a mirar por nosotros, porque no lo van a hacer (al menos los que hay ahora). Todo lo más que se les ocurra alguna duplicidad que les dé votos, pero potenciar el sistema de bomberos derivado de la Ley de Bases de Régimen Local, que ellos mismos dicen que iba a regular en su disposición final tercera, no va a ocurrir, y no va a ocurrir por dos razones: la primera es porque sus socios separatistas no quieren, la segunda es porque no están dispuestos a hacer políticas que beneficien territorios mandados por partidos rivales y regular los bomberos pasa por la FEMP; otra instancia que funciona «espectacularmente bien enfrentados unos con otros». 

Entrando ya en materia de efectivos, a lo largo de mi vida profesional me di cuenta de otro problema, el de las «fronteras burocráticas en las emergencias».  Un tema que está pasando desapercibido por la sociedad y que es muchísimo más serio de lo que parece, siendo responsable de cientos de fallecimientos, si no miles. 

Porque una cosa son las fronteras administrativas, pero otra muy distinta es llevar esas fronteras en la respuesta a las emergencias, dejando tirado a una ciudadana de Segovia atrapada en su coche, por poner un ejemplo, que estuviese a 5 km de un parque de bomberos de Madrid, y tenga que esperar 50 minutos a ser atendida por el parque de Segovia que le corresponda. Si en ese intervalo de tiempo fallece… «Ah se siente» que dirían nuestros políticos, así es la vida (porque saben que judicialmente no podemos ganar). Pues bien, eso viene sucediendo décadas, y sucede con todo tipo de emergencias. Incluso dentro de una misma provincia y no digamos una comunidad autónoma. De hecho, mi antiguo parque está a 1 km de una rotonda bastante peligrosa en la que suelen haber accidentes graves, pero pertenece a otro municipio, así que los que allí tengan un accidente tendrán que esperar 15 o 20 minutos a que llegue el servicio municipal, mientras que nosotros estamos a 2 minutos. En una ocasión hubo un accidente en el que había una chica atrapada, con una fractura abierta de fémur. Un coche entró en el parque y nos dio el aviso, así que salimos y excarcelamos a la chica y el SAMU pudo atenderla en menos de 15 minutos. Estando allí trabajando llegó el servicio municipal, poniendo el mando cara de circunstancia. Posteriormente se nos dijo que pidiéramos disculpas por haber salido siendo competencia de otro servicio de bomberos y sin que 112 nos diese la orden. Nos negamos en rotundo: si en lugar de una chica desconocida fuese la hija del alcalde de ese otro municipio, bien que hubiera estado de acuerdo en que saliésemos nosotros y su hija no tuviera que esperar allí atrapada… 

Hace bien poco fallecía un ciclista en Murcia; que por cierto era bombero jubilado, porque el suceso ocurría en la mismísima frontera con Alicante. El 112 de Murcia no tenía claro si había caído hacia la izquierda o hacia la derecha. Si había caído hacia la derecha mandarían una ambulancia, pero si había caído hacia la izquierda no, había que derivarlo a 112 de comunidad valenciana. El ciclista sufrió traumatismo grave y la ambulancia más cercana estaba en el mismo pueblo del accidente, pero finalmente no acudió, derivando la competencia hacia 112 Comunidad Valenciana, así que mientras que se ejecutaba esta burocracia pasaron casi 50 minutos, y finalmente falleció al llegar al hospital alicantino. Todo esto siendo murciano el accidentado, cayendo en el lado murciano de la frontera y habiendo una ambulancia a 3 minutos. Para que os hagáis una idea de lo fuerte que es todo esto, el llamante dio los datos desde donde llamaba, es decir, el lado de la acera alicantino (que se llama Vereda del Rollo), mientras que el accidente ocurría en el otro (que se llama Vereda del Reino). ¿Parece ridículo? puede ser, pero el bombero está enterrado.

Así que un buen día entendí que para hablar de efectivos, necesariamente hay que hablar de política.

Por otro lado, a lo largo de estos años he comprobado que lo que se reivindica es «mínimos por turno» cuando lo que se debería pedir es «equipos de intervención con un número de efectivos suficiente». Porque, ¿de qué me sirve a mí tener 6 de turno si uno es el cabo, hay dos conductores, y al final quedamos dos bomberos y un telefonista? Los mínimos los tenemos que determinar en base a una evaluación de riesgos para cada equipo y tipología de intervención.

Así que en 2015 me puse manos a la obra junto a una compañera de Madrid e hicimos una pequeña estadística. Antes ya lo había hecho la PUB, y posteriormente la APTB, pero 5 años después hicimos este trabajo por nuestra cuenta, además queríamos saber el número de mujeres. 

Pudimos contabilizar unos 22.300 efectivos (los bomberos de Euskadi y Catalunya están contabilizados también en esta estadística española, ya que a día de hoy nos regimos todavía por la misma normativa). 

Por último, pudimos ver que el porcentaje de mujeres es bajísimo, no llega al 1%. Para que os hagáis una idea, en Guardia Civil el porcentaje es de casi el 11% y en Policía Nacional de aproximadamente el 19%. En policía local, que sería el servicio público local más cercano a nosotros, ronda el 14% a nivel nacional, por lo que claramente nos encontramos en un porcentaje ridículo en bomberos.

Por cierto, «se rumorea por ahí» que en Europa hay una directiva que establece 1000 habitantes por bombero. Si queréis aclarar este asunto aquí tenéis este artículo en el que lo explico, pero ya os adelanto que es más radio macuto que otra cosa

Pero realmente esta cifra no nos dice nada. Si dividimos los 22.300 entre los 500 parques y a una media de 5 turnos, nos da casi 9 bomberos por turno. Esto , evidentemente dista muchísimo de la realidad. ¿Por qué? porque hay servicios que son dos por turno, mientras que otros son 32 por turno, no existiendo ninguna normativa que regule este particular, por lo que ha quedado en manos de dos cosas: del presupuesto de la Administración pública a la que pertenezca ese cuerpo de bomberos, y a una combinación entre la fuerza sindical y debilidad/voluntad política de turno.

En el servicio en el que trabajo, ahora los mínimos están regulados. Los parques auxiliares cuentan con 5 efectivos de mínimo: cabo, conductor y 3 bomberos. En los parques principales, excepto Benidorm, ha de haber 8 de mínimo (según el parque cambian los puestos) y tenemos Benidorm, que es como un parque principal y un auxiliar juntos (creo que no hace mucha falta explicar las razones…).
Si no se cumple ese mínimo se llama personal libre de servicio, que se incorpora para realizar servicios extraordinarios.

Sin embargo, siendo consciente de que es una situación privilegiada en el conjunto del estado español, aún con todo y con eso, las razones por las que se han conformado estos mínimos no se basan en las necesidades reales de las distintas emergencias, y están muy condicionadas por el dinero. Lo mismo ocurre en la práctica totalidad de los SPEIS (unos con más presupuestos que otros).
Y es el dinero y no las razones técnicas, y la ausencia de normativa reguladora, lo que viene conformando las plantillas de bomberos; no hay más.

Cuántos deberíamos ser

Cuando entré éramos ya cuatro en el turno en un parque que ya atendía a una población flotante de unos 70.000 habitantes en verano, aunque no había ni obligación ni acuerdo firmado para ello, así que si un día faltaba uno, sencillamente éramos tres. Realmente ocurría bastante, porque entre vacaciones y alguna baja, no era tan raro. En lo que es la guardia en el parque da realmente igual ser tres que ciento tres, pero de ser tres a ser cuatro marcaba una diferencia brutal en un incendio de vivienda desarrollado o un accidente de tráfico.
En ausencia de normativas de prevención, los incendios de vivienda y los accidentes de tráfico estaban a la orden del día. 

Recuerdo una guardia en sábado, en pleno invierno del año 93, en la que comenzamos con un accidente de tráfico. Un Mercedes S500 había chocado frontalmente con un R18 que circulaban prácticamente pegado a otro R18 que venía detrás de él. Hubo 6 fallecidos, tres en cada Renault y estuvimos casi dos horas allí para excarcelar los cuerpos y poder recuperar el tráfico; el conductor del Mercedes quedó ileso e incluso las puertas abrían y cerraban con normalidad. A mediodía nos avisaron para un incendio de vivienda en un 4º piso; un incendio desarrollado que había roto por fachada y que acabó calcinando prácticamente toda la vivienda. Regresamos al parque sobre las 4 de la tarde. Pero a las 6 ya nos estaban avisando de un cañar. Volvimos del cañar casi a las 10 de la noche. A medianoche nos avisan de un choque frontal entre una ambulancia y un turismo. Se trataba de una ambulancia, montada sobre Nissan Vanette, que transportaba una chica que había sufrido una caída grave y a su padre de acompañante en la caja trasera, y a la madre y al conductor en la delantera. Para no ser muy macabro, sólo diré que sobrevivió el conductor de la ambulancia, y para extraer el resto de cuerpos tuvimos que emplearnos a fondo para no dejar partes de ellos entre las chapas. Regresamos al parque sobre las 3 de la mañana. Pues bien, todavía nos quedaba una vivienda que extinguir. Un perro volcó una estufa que habían dejado los dueños encendida (para que no tuviese frío) y que estaba encima de una alfombra; una de esas estufas halógenas de tubos incandescentes, que entonces no tenía seguridad alguna. Los dueños había salido «de fiesta»  y sobre las 5 de la mañana, cuando regresaron, nos encontraron allí, con su casa completamente calcinada, eso sí, con su mascota a salvo.
Para alguien que no sepa lo que es afrontar un incendio de vivienda desarrollado entre cuatro personas o uno de estos accidentes de tráfico e incluso lo que es un cañar, le diría que puede ser agotador, incluso si sólo se da uno en tu guardia, pero todos y cada uno de los turnos de bomberos que están de guardia cada día, asumen que varias de estas situaciones pueden darse en la misma guardia, incluso surgir de forma simultánea. Y durante tu turno de 24h continuadas, debes acudir a todos los avisos sin tener en cuenta lo que hayas hecho antes del siguiente.

Esa guardia éramos 4 en el turno (todos de menos de 30 años), pero podríamos haber sido tres perfectamente. Y me consta que a día de hoy, en 2026, hay parques que siguen afrontando ese tipo de situaciones con tres e incluso con dos efectivos, y seguramente con mucho más de 30 años todos ellos.

Entonces ¿Cuántos deberíamos ser?

Esa pregunta no se puede responder de una forma simple.

El dimensionamiento de equipos de intervención de bomberos es un tema que todavía no ha sido abordado en la normativa española. Así, la ausencia de una normativa específica de bomberos, que a nivel estatal reglamente el funcionamiento de este servicio, crea, de facto, una situación de ausencia de mínimos operativos bien dimensionados, que con frecuencia pone en serio riesgo la seguridad de los equipos de intervención, y como no, de los ciudadanos a los que deben proteger; como servicios de emergencia que son.

En el año 1984 se promulgó una orden, la 29-11-84 de manual de autoprotección (guía para el desarrollo del plan de emergencia contra incendios y evacuación) que establecía 4 equipos de intervención diferenciados, un jefe de intervención y un jefe de emergencia, siendo el mínimo por equipo de dos componentes.

  • EPI(Equipo de primera intervención)
  • ESI (Equipo de segunda intervención) “Los equipos de segunda intervención (ESI)
    deben estar compuestos de un mínimo de dos personas para accionar cada equipo
    de extinción disponible”. Recomendándose que sean tres en el caso de BIEs o cada
    línea a partir de un hidrante exterior.
  • EPA(Equipo de PPAA).
  • EAE(Equipo de alarma y evacuación) compuesto por al menos dos personas.
  • ­Jefe de Intervención y Jefe de Emergencia

Esa orden duró muy poco, y la que le sucedió ya no establecía ningún mínimo por equipo, ni tampoco ninguna otra normativa en vigor actualmente.; pero hubo un momento en nuestra historia en el que los equipos de primera intervención de una empresa, por ejemplo una empresa de productos químicos, estaba compuesto por 8 efectivos, con mangueras, e incluso alguna autobomba y si aquello se les iba de las manos y llamaban a los «profesionales», para sorpresa de todos aparecía un camión con tres efectivos y una autobomba entrada en años, 3000l de agua y dos garrafas de AFFF ¿Habrase visto mayor vergüenza?

Pero es que la cosa no queda ahí, es que 42 años después, seguimos sin contar con ninguna normativa que regule qué es un equipo de intervención de bomberos; es más, ni siquiera se sabe lo que es un bombero de forma oficial. Lo que existe son los «SPEI» o servicios de prevención y extinción de incendios, a lo que algunos le añaden la S de «salvamento» cuando lo que hacemos de forma mayoritaria es el rescate y el socorro, y en ocasiones el salvamento (más propio del personal sanitario de emergencias). Es decir, partimos de una base absolutamente deficitaria en materia regulatoria. No obstante, ajenos totalmente a su complejidad, nosotros queremos saber cuál es el mínimo, como si fuese una cifra mágica que resolviese los problemas de un plumazo. 

Es como si un hospital dijese así al tuntún, que los turnos de cirugía tienen que tener cuatro sanitarios, y luego una vez ya con el paciente en la camilla se dan cuenta de que, en la operación que tienen que hacer ese día, se necesitan dos cirujanos, dos enfermeros, un anestesista y dos auxiliares, porque el tipo de equipamiento y la necesidad de simultanear procesos es imprescindible, y sobre la marcha, ya con unos cuantos pacientes enterrados, ya lo van solucionando (o diciendo mentiras a los familiares). Porque lo importante es «tener un mínimo», cuadrar cuentas y que todo fluya. 
Pues no, lo importante es hacer una evaluación previa, ver qué tipo de intervenciones se realizan, cuáles son las necesidades en cuanto a procesos a llevar a cabo, qué equipamiento es necesario, y una vez tengas hecha esa evaluación objetiva, entonces sabrás a ciencia cierta qué personal se necesita en cada caso, para que el quirófano no se convierta en una especie de sala mortuoria donde la suerte tiene más peso que la ciencia.
Habrá operaciones en las cuales con tres personas sea suficiente, pero habrá otras en las que ese número aumente considerablemente. Y eso hay que preverlo, hay que estudiarlo y hay que hacerlo de forma objetiva.

Definiciones

Lo primero que hay que hacer es definir lo que es cada cosa:

  • Componente: cada uno de los miembros de los efectivos desplazados a la emergencia.
  • Binomio: unidad básica de intervención; integrada por dos efectivos, que actúan de forma coordinada para llevar a cabo las tareas encomendadas con eficacia y seguridad.
  • Equipo de intervención: conjunto mínimo de efectivos cuyo trabajo coordinado permite llevar a cabo misiones específicas de forma eficaz y segura.
  • Dotación: personal del tren de salida que forma parte de un mismo vehículo movilizado.
  • Tren de salida: conjunto de dotaciones movilizadas simultáneamente a la emergencia.
  • Efectivos: total del personal operativo movilizado en las intervenciones.

Si atendemos a estas definiciones funcionales, nos damos cuenta de que el personal de guardia está compuesto por varias subunidades que tenemos que tener en cuenta. No se puede tratar como un todo y luego, si eso, ya lo vamos viendo.

Para establecer los mínimos por turno de un parque de bomberos es necesario seguir una secuencia lógica de análisis operativo y preventivo. 

En primer lugar, deben definirse las unidades funcionales que servirán de base para el dimensionamiento: componente, binomio, equipo de intervención, dotación, tren de salida y efectivos. Estas unidades permiten analizar de forma ordenada qué personal, qué vehículos y qué organización son necesarios para intervenir con eficacia y seguridad.

Una vez definidas estas unidades funcionales, debe realizarse un análisis de riesgos de las zonas operativas asignadas al SPEIS, identificando los escenarios de intervención previsibles y aquellos que, por su gravedad, frecuencia o complejidad, deban servir como referencia para el dimensionamiento operativo.

A partir de los riesgos identificados, se establecerá la estrategia global de intervención para cada tipo de emergencia, las tácticas específicas aplicables a cada misión y las técnicas de trabajo que habitualmente se emplean en su resolución. Este análisis permitirá concretar las misiones críticas que deben poder ejecutarse desde los primeros momentos de la intervención.

Posteriormente, deberá realizarse la evaluación de riesgos laborales asociada a cada tipo de intervención y a cada misión operativa, valorando las condiciones mínimas de seguridad necesarias para su ejecución, siguiendo lo dispuesto en la legislación de PRL. Esta evaluación permitirá determinar cuándo una tarea puede ser realizada por un componente, cuándo requiere un binomio, cuándo exige un equipo de intervención y qué apoyos adicionales resultan necesarios.

De la integración de todos estos elementos se obtendrán las dotaciones mínimas por tipo de vehículo, los binomios y equipos de intervención necesarios para cada misión, los trenes de salida adecuados para cada tipo de emergencia y, finalmente, los mínimos por turno necesarios para garantizar una respuesta eficaz, segura y proporcionada a los riesgos de la zona operativa.

Por si alguien se pregunta qué es una estrategia y una táctica (porque técnica de trabajo ya la definí en el segundo artículo de esta serie), pondré un ejemplo para accidentes de tráfico:

Por resumir mucho, la estrategia es la planificación global y la táctica es cada una de fases en las que subdividimos la intervención y que conllevan aplicar unas técnicas de trabajo concretas (Aquí lo explico con más detalle).

Por ejemplo, en un accidente de tráfico, la estrategia sería la intervención en accidente de tráfico.

Esa estrategia se desarrolla mediante varias tácticas encadenadas.

Fase 1. Táctica de atención inicial a la víctima

En esta fase se aplican técnicas de trabajo como la valoración primaria, la valoración secundaria, el acceso inicial a la víctima, la protección cervical, la comunicación con la víctima y la coordinación con los servicios sanitarios.

Fase 2. Táctica de excarcelación

En esta fase se aplican técnicas como la zonificación de la emergencia, el emplazamiento de vehículos en carretera, la pantalla de ocultación, la estabilización del vehículo, la protección frente a incendio, la creación de accesos y el abatimiento de techo con herramientas hidráulicas.

Fase 3. Táctica de extracción de la víctima

En esta fase se aplican técnicas como la creación del hueco de extracción, la extracción controlada, el uso de tabla espinal, la extracción desde la zona de la cabeza de la víctima y la transferencia a los servicios sanitarios.

En resumen, la estrategia define el recorrido completo de la intervención, la táctica organiza cada fase de ese recorrido y la técnica de trabajo concreta las acciones que permiten ejecutarla.

Y con esto creo que ha llegado el momento de cerrar esta serie de tres artículos sobre mis reflexiones tras tres décadas de bombero.

Ojalá hubiera podido escribirlos de una forma más sencilla, con menos definiciones, menos matices y menos complejidad. Pero la realidad es que hablamos de una profesión técnicamente exigente, sometida a riesgos muy diversos y con una enorme responsabilidad pública. 

Organizar bien un servicio de bomberos no puede depender solo de la experiencia, la costumbre o la buena voluntad de quienes intervienen; exige planificación técnica, respaldo legislativo, dotación presupuestaria suficiente y una visión seria de lo que esta profesión representa para la ciudadanía. 

Porque solo desde esa base podremos llevar, de una vez por todas, a los servicios de bomberos al lugar que merecen: el de un servicio público esencial, moderno, seguro, bien dimensionado y a la altura de las emergencias que la sociedad nos exige resolver.

Gracias por haberme acompañado en estas reflexiones.

Como os decía en mi primer artículo, no pretenden ser una verdad cerrada ni una solución definitiva, sino una aportación más desde la experiencia, desde el respeto a esta profesión y desde la convicción de que los servicios de bomberos necesitan seguir avanzando.

Si estos artículos sirven para abrir debate, ordenar ideas o ayudar a mirar nuestra organización con una perspectiva más técnica y más ambiciosa, ya habrán cumplido su objetivo.

Porque, al final, todo esto va de lo mismo: de proteger mejor a quienes protegemos y de cuidar también a quienes salen cada día a hacerlo posible.

¡La suerte de ser bombero no está en quién eres cuando llegas, sino en quién te conviertes por el camino!