Es hora de que los políticos se mojen por los bomberos

Cuarenta años de espera son demasiados

Las elecciones están a la vuelta de la esquina y, como suele ocurrir en cada periodo electoral, las promesas para reforzar los servicios públicos van a empezar a llenar los titulares. Sin embargo, para quienes vestimos este uniforme, hay una asignatura pendiente que no puede seguir metida en un cajón por más tiempo: necesitamos de una vez por todas un marco normativo básico a nivel estatal que coordine y dignifique a los cuerpos de bomberos.

No estamos pidiendo un privilegio; hablamos de un servicio público esencial, hablamos de saldar una deuda histórica que la sociedad arrastra desde hace más de 40 años. En 1985, la propia Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local ya contemplaba la necesidad de dar forma y estatuto específico a nuestro servicio. Cuatro décadas después, la realidad es que el colectivo sigue atomizado en un marco desregulado donde cuerpo hace, sencillamente, «lo que puede».

La improvisación no salva vidas; la coordinación, sí

Las grandes emergencias que sacuden periódicamente a nuestro país (desde incendios forestales, terremotos, hasta inundaciones o DANAs) ponen en evidencia de forma dramática la misma lección: las emergencias no entienden de fronteras administrativas ni de competencias municipales o provinciales y cuando el cinturón aprieta, la ciudadanía nos necesita PRONTO y bien coordinados.

Cuando hay que intervenir en auxilio de otra comunidad, no podemos seguir dependiendo de la voluntad o de la improvisación del momento. Necesitamos procedimientos comunes, mandos coordinados y garantías profesionales homogéneas en cualquier punto del mapa. Preparar la respuesta conjunta cuando las llamas o las aguas ya están encima siempre es llegar tarde.

¿Qué sentido tiene no extinguir un fuego porque todavía no ha pasado la frontera de mi comunidad autónoma, a pesar de que podríamos pararlo si unimos fuerzas? ¿qué sentido tiene no acudir a un accidente de tráfico con personas seriamente afectadas porque, el municipio en el que ha ocurrido se adscribe a otro cuerpo más lejano?

En cosas digamos ordinarias o de poca monta, vale te puedo comprar que sigamos reglas burocráticas. Pero NO te lo compro cuando la cosa afecta a la vida de personas o compromete seriamente el funcionamiento de una sociedad, o al medio ambiente. 

Os puedo asegurar que a lo largo de mi trayectoria profesional he sido testigo de esta circunstancia cientos de veces. Si pudiéramos hacer una estadística seria de las personas que han FALLECIDO o han quedado peor de lo que podían haber quedado con una atención más rápida, por culpa de todo esto, por culpa de esta descoordinación y burocratización de las emergencias más allá de los límites razonables, nos echaríamos las manos a la cabeza.

Llamamiento a todos los compañeros

«En la siguiente entrada pondré a disposición de todo el colectivo una WebApp con un formulario de briefing postservicio.

Queremos registrar cada intervención en la que la falta de coordinación, las barreras políticas o las trabas burocráticas hayan dificultado nuestro trabajo.

Si con una norma común la emergencia se habría resuelto de otra forma, queremos que quede documentado.»

Si a pesar de todas nuestras advertencias, de la magnificación de las desgracias fruto de la descoordinación y la desregulación, nuestros políticos deciden no hacer nada, la ciudadanía podrá visualizar con hechos esta verdad a gritos que los políticos se niegan a ver.

Y que cada uno asuma sus responsabilidades.

Es el momento de exigir compromisos claros en los programas electorales

Desde la Coordinadora Unitaria de Bomberos Profesionales (CUBP) se ha vuelto a alzar la voz con rotundidad ante las próximas elecciones. Ha llegado el momento de exigir a todos los partidos políticos, sin importar sus siglas, que dejen a un lado los discursos vacíos y asuman compromisos explícitos, con medidas concretas y plazos reales de aprobación en la próxima legislatura.

Pedir a los partidos que «se mojen» significa exigirles que incluyan en sus programas compromisos innegociables:

  • Gestión 100% pública y directa: Garantizar que los servicios de prevención, extinción de incendios y salvamento mantengan siempre su carácter público indispensable para la seguridad de la ciudadanía.

  • Cobertura presencial permanente: Parques dotados con personal y medios suficientes las 24 horas del día, los 365 días del año.

  • Igualdad y homologación profesional: Una clasificación profesional mínima común, formación continua reglada, protección jurídica adecuada y el reconocimiento real de la segunda actividad.

  • Coordinación autonómica sobre bases estatales: Una norma estatal clara que marque unos mínimos y obligue a las comunidades autónomas a desarrollar sus propias leyes específicas para homogeneizar el servicio en todo el país.

Una norma para proteger a quienes te protegen

Proteger a quienes nos protegen no debería ser materia de disputas ni de desgaste partidista; tratar la seguridad y la respuesta ante emergencias como un tema secundario es irresponsable.

Los bomberos profesionales ya sabemos lo que es dar la cara en los momentos más difíciles; ahora les toca a quienes aspiran a gobernar dar un paso al frente. Exigimos a los partidos compromisos firmes en sus programas electorales para convertir, de una vez por todas, esta demanda de más de cuatro décadas en una ley real y efectiva.

Es ahora o nunca: los bomberos lo merecen, la ciudadanía lo necesita.

Nos vemos en las urnas…

¡La suerte de ser bombero no está en quién eres cuando llegas, sino en quién te conviertes por el camino!