Reflexiones sobre los SPEIS tras tres décadas de bombero. Parte 2: Formación

Tiempo de lectura estimado: 3 min

En esta segunda parte voy a hablar del tema «formación», un tema al que, en cierto modo, me he venido dedicando los últimos lustros y que considero imprescindible atender adecuadamente en los SPEIS.

Volviendo a mi historia personal, cuando accedí al cuerpo estuve un mes yendo 8h todos los días a modo de «curso de nuevo ingreso» y una de las cosas de las que pude percatarme es que los antiguos veteranos te enseñaban las cosas con cuentagotas. ¿Por qué lo hacían? pues muy sencillo…los nuevos ingresos éramos evidentemente más jóvenes, con estudios que ellos no tuvieron oportunidad de tener, habíamos estudiado un temario (aunque fuese mínimo, siempre sería más que lo que ellos tuvieron), así que la sensación que tenían era que lo poco que sabían; les había costado años de ensayo-error, era lo único a lo que se podían agarrar para garantizar un mínimo respeto por nuestra parte. Su modus operandi era enseñarte lo justo para garantizar que podían delegar en ti determinadas tareas (estiba, despliegue y recogida de mangueras, conocimiento del material, mantenimiento, etc.) pero en ningún caso pretendían ceder todo su conocimiento y quedar en una especie de limbo en el que su prestigio y autoridad se diluyera.

¿Qué me quedaba? buscar cursos fuera, buscar material, libros, CDs, etc.  incluso redactarla yo mismo, así que me puse manos a la obra. 

Una de las primeras cosas que hice fue un manual de trabajo con el AEA Magirus DLK 23/12 de 1991. En su día llegó con el manual del fabricante impreso en papel, pero pocas semanas después «desapareció» por arte de magia. Así que, tras mucho investigar, buscar información, etc. confeccioné una guía de tamaño libro de bolsillo, y dejé una copia en el vehículo y entregué una copia encuadernada a cada turno.

Conforme pasaban los años me iba encontrando cada vez con más material, 99% de las veces hecho ad hoc por compañeros altruistas que recogían el conocimiento a su alcance en una materia y hacían un documento, es decir, salvo ocasiones contadas con los dedos de una mano, el material procedía de compañeros, no oficialmente de un SPEIS. En esos documentos había un batiburrillo de cuestiones, todo entremezclado, y con frecuencia esos documentos se estuvieron utilizando para la formación. 

Aunque el acceso a esta documentación supuso un cambio espectacular, no logró por sí misma que la formación alcanzase los niveles mínimos necesarios; aquí pasaba algo más…

Concepto

Partiremos de la base de que la formación, en el contexto laboral, es el proceso planificado y continuo mediante el cual las personas adquieren, actualizan y desarrollan conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para desempeñar eficazmente sus funciones, adaptarse a los cambios del entorno de trabajo y mejorar la calidad, la seguridad y la eficiencia profesional.

Si nos fijamos, esto implica tener que: adquirir los conocimientos básicos, actualizarlos para adaptarnos a los cambio, adquirir habilidades específicas, desarrollar una actitud profesional, desarrollar nuevos conocimientos y habilidades y, por supuesto, atender a la seguridad y eficiencia en el trabajo.
Cuando era novato pensaba que las habilidades, actitudes y conocimientos eran distintas formas de hablar de lo mismo, pero nada más lejos de la realidad. No es lo mismo saber algo, que saber hacer algo con eso que sabes, y además, no es lo mismo actuar convencido de que estás haciendo lo correcto, que estar apático o incluso en contra de lo que estás haciendo; de manera que trabajar las habilidades y destrezas motoras así como  las actitudes resultaba ser igual o más importante que la propia adquisición y mantenimiento del conocimiento.

Tipos de formación

También tomé conciencia de que la formación en bomberos no era un concepto único y estanco, sino que se componía de subtipos, cada uno de ellos orientado a un aspecto concreto de nuestra carrera profesional. 
Cuando uno planifica la formación se da cuenta de que no pueden ser todo «cursos» o monográficos, ni mucho menos cursos que acometan una temática de forma global en unos pocos días. Al menos en bomberos, el proceso es mucho más complejo de lo que parece. En este sentido, cuando entramos al cuerpo, necesitamos una formación de nuevo ingreso que garantice conocimientos básicos y habilidades para el correcto desempeño profesional. Esos conocimientos necesitamos refrescarlos con frecuencia, porque de lo contrario se perderán por el camino sin lugar a dudas. Necesitamos estar al día y actualizar nuestros conocimientos, conocer nuevos materiales y técnicas si no queremos quedar obsoletos. Necesitamos formarnos adecuadamente ante cambios de puesto, por ejemplo en el acceso a puestos de mando. Y por último, necesitamos hacer divulgación, de forma que podamos incidir positivamente en la seguridad de la población, llevando a cabo una de nuestras funciones más olvidadas: la prevención en materia de emergencias.

De ahí que la formación la subdividamos en mi SPEIS en 5 tipos:

  • Formación de acceso
  • Formación de entrenamiento (formación diaria en el turno)
  • Formación de perfeccionamiento (cursos)
  • Formación para la promoción 
  • Formación externa
El objeto varía, así como el formato en la que se vehicula cada una de ellas, que puede ser distinto.

El aspecto más importante que quiero destacar en este punto de mi historia, es que si bien todos los tipos de formación son importantes, la más importante de todas para mí es la formación de entrenamiento, la que se hace en el turno. Si no implementamos un sistema de formación de entrenamiento, no esperemos milagros…

Documentos técnicos


Fueron pasando los años, y cuando me incorporé al Servicio de Formación, de las primeras cosas que hice junto con mi compañero, el oficial de origen Vasco: Iñaki S. Mentxakatorre, fue clarificar y organizar por separado la documentación técnica necesaria en un SPEIS, desde el punto de vista operativo. 

Durante muchos años pude comprobar el hecho de que no existía una nomenclatura clara en mi propio SPEIS, ni mucho menos entre SPEIS a la hora de establecer la documentación: protocolos, procedimientos, sistemáticas, guías, manuales, etc. podían contener conceptos similares o profundamente distintos, ser escuetos o inmensamente largos, sin seguir ningún criterio normalizado entre nosotros. Algunos procedimientos eran en realidad verdaderos manuales, mientras que algunos manuales eran tan escuetos como un árbol de decisión en A4. En un sitio un protocolo era un simple esquema, mientras que en otro sitio se trataba de un completo manual de conceptos sobre una temática… y así con todo. En un SPEIS un protocolo era lo mismo que aquí un procedimiento, mientras que en otro SPEIS le llamaban sistemática.

Y como mencioné antes, me di cuenta de una cosa bastante curiosa para mí; en muchos sitios se pretendía utilizar para la formación, documentos extensos tipo «Procedimiento de intervención en IUC», con 50 o 60 páginas e incluso más, llenos de letra, con algunos dibujos, muchas veces poco didácticos, por lo que en la práctica requería de un grandísimo compromiso de estudio y lectura previa por parte de los efectivos, que en la mayoría de casos no ocurría, máxime si se pretende que eso suceda en su tiempo libre.

Documentos de ese estilo llegó un momento en el que los había por doquier, con toda la buena intención y esfuerzo del mundo, pero en mi opinión, en la práctica no servían del todo para mejorar la formación del personal.

Nos pusimos a trabajar y después de llevar a cabo un análisis de la situación, tirar de nuestra experiencia, de mirar normativas, necesidades y adaptaciones, llegamos a las siguientes conclusiones:

En un operativo de bomberos es necesario determinar:

  1. Respuesta inicial a las emergencias (trenes de salida) así como definir el conjunto de acciones, funciones y responsabilidades que se requieren a todos y cada uno de los miembros de un equipo, en la ejecución de una intervención, con el objetivo de solventar una emergencia de forma segura, eficaz y en el menor plazo de tiempo posible.
  2. Qué dice la normativa sobre nuestro papel en determinadas intervenciones.
  3. Qué cuestiones requieren ser dictaminadas de antemano por el SPEIS, es decir, cómo se ejecutan procesos o acciones concretas de forma obligatoria
  4. Cómo trabajar cuando coincidimos con otros servicios públicos (coordinación de funciones)
  5. Qué medidas de seguridad hay que implementar en los distintos escenarios de emergencia (PRL)
  6. Qué técnicas de trabajo hay que aplicar en situaciones concretas, es decir, qué técnicas podemos aplicar para resolver los distintos problemas a los que nos enfrentamos en las emergencias.
Para dar respuesta a este conjunto de necesidades, asignamos a cada caso los siguientes documentos técnicos:

  1. Sistemáticas de intervención (SIS)
  2. Planes territoriales, planes especiales, etc.
  3. Directrices técnicas (DT)
  4. Protocolos de intervención (PRT)
  5. Procedimientos de trabajo seguro (PTS) e Instrucciones de trabajo (IT)
  6. Técnicas de trabajo (TT)
Dejando fuera de nuestra competencia dictaminar el punto 2, que viene impuesto por la normativa, nos centraremos en lo que compete al propio SPEIS. Así, para considerar quién sale y qué funciones se le asignan a los efectivos de forma predeterminada (que no cerrada) para cada tipo de emergencia, usaremos una SISTEMÁTICA DE INTERVENCIÓN. De esa forma, cuando se dé el aviso para un tipo de emergencia, y según su umbral, sabremos de antemano quién sale y qué funciones tenemos cada uno.


Cuando existan acciones que deban ejecutarse de una forma concreta y obligatoria, por ejemplo, el uso de grupos de comunicación en distintas situaciones, o cómo se lleva a cabo el relevo, por poner un ejemplo, utilizaremos una DIRECTRIZ TÉCNICA.


Debo aclarar que las sistemáticas son documentos que hacen recomendaciones, mientras que las directrices son de obligado cumplimiento. De esta manera se deja margen a los mandos para reorganizar la salida en función de las necesidades, evitando comprometerlo ante posibles acciones judiciales. En otras palabras, si la sistemática recomienda asignar una función al bombero 3, no significa que deba sí o sí hacerlo el bombero 3 y si el mando considera otra cosa, un juez no podrá utilizar la sistemática como algo cerrado y estanco. Sin embargo, si una directriz dictamina que el grupo de mando en incendios forestales es Sector 7-A y que únicamente podrá asignar uno distinto el DTE, ningún mando intermedio por su cuenta puede asignar ni usar otro para dicho cometido, y si lo hace, quedará bajo su responsabilidad porque el resto de miembros del equipo de intervención quedarán peligrosamente aislados de las comunicaciones PMA.

Cuando necesitemos coordinar acciones con otros servicios públicos, por ejemplo con Policía Local en incendios urbanos, usaremos un PROTOCOLO. Tras las reuniones pertinentes, plasmaremos la forma de trabajar conjunta en dicho documento, se firmará por ambas partes y a partir de ahí formaremos a nuestro personal para que sea conocedor de él.

Entrando ya en materia de PRL, y tras llevar a cabo las correspondientes evaluaciones de riesgos por parte del Servicio de Prevención, cuando necesitamos establecer EPI y medidas de seguridad para las distintas emergencias, usaremos un PROCEDIMIENTO DE TRABAJO SEGURO.

Ese documento establecería las medidas generales, pero si es necesario concretar aún más, el PTS se desarrollará en varias partes más específicas llamadas INSTRUCCIONES DE TRABAJO SEGURO. Por poner un ejemplo, el PTS de trabajos en altura tiene una primera parte que establece los EPI a utilizar y las medidas de seguridad comunes a todos los trabajos en altura, pero luego se concreta en 5 IT: la IT de sistemas de retención, la de sistemas de sujeción, la de sistemas anticaídas, la de acceso mediante cuerdas y la de sistemas de salvamento. Si las medidas de seguridad pueden ser genéricas, usamos un PTS único, mientras que si tenemos necesidad de hacer especificaciones, desarrollaremos las correspondientes IT derivadas del PTS.

Por último, queda un aspecto muchas veces ignorado o confundido y entremezclado con todo lo anterior, que son las TÉCNICAS DE TRABAJO.

Para clarificar un poco más este apartado, debemos saber que las actitudes se refieren al grado de identificación con nuestras responsabilidades profesionales, lo que se manifiesta en nuestras ideas y conductas durante el trabajo. Es un concepto importante porque implica un compromiso con nuestro rol profesional.
En cuanto a las habilidades; mientras que los conocimientos se refieren a qué sabemos sobre algo, las habilidades se refieren a qué sabemos hacer en la práctica con ello. Uno puede saber cómo funciona un separador hidráulico, conocer sus límites, datos técnicos, pero eso no es suficiente para completar la formación, es necesario practicar con él para garantizar el aprendizaje motor, en definitiva, el desarrollo de habilidades en su manejo.

Técnicas de trabajo

Por fin llegamos al punto que quería llegar en esta segunda y peliaguda historia… 

Imaginad que nos avisan de que un eucalipto de 20 m de altura amenaza con caer encima de una casa. Gracias a la sistemática sabemos el tren de salida que hay que conformar y además que los bomberos 1 y 2 forman el binomio encargado de los trabajos de corte del árbol. Además, siguiendo el PTS de desbroces y podas, así como la IT específica de tala de árboles, sabemos qué medidas de seguridad aplicar y qué EPI hemos de llevar.
Así que nos encontramos en el lugar, hemos salido el equipo adecuado, sabemos qué funciones tiene cada uno, sabemos cómo se arranca con seguridad la motosierra, para qué sirve cada elemento del equipo y el binomio de corte va vestido como un astronauta casi.
Ahora bien, con todo y con eso, yo pregunto ¿alguno de nosotros sabe cortar ese árbol para que caiga donde queremos que caiga? De repente, los dos astronautas se miran el uno al otro, y se encogen de hombros.

No puedo veros las caras a los lectores de este párrafo, pero imagino que el 99% ha vivido algo parecido.

Por tanto un buen día tomé conciencia de la dirección que tenía que tomar esto…teníamos que avanzar hacia el desarrollo de TÉCNICAS DE TRABAJO para bomberos.

Pero qué son, cuáles son, cómo hacerlas, cómo llevarlas al personal operativo…

Lo primero que tenía que hacer es definir esto de las técnicas de trabajo. 

En este sentido, por Técnica de Trabajo no referimos a:

Todas aquellas técnicas que, a partir de los conocimientos básicos, nos van a permitir resolver las intervenciones de una forma eficaz, eficiente y técnicamente adaptada a los recursos materiales y de personal de nuestro SPEIS.

En definitiva, todas aquellas cuestiones que van a permitir afrontar diversas situaciones de emergencia con éxito.

Para llevarlo a cabo, primero había que hacer una especie de mapa competencial de la profesión, un plan de formación que contemplase las unidades de aprendizaje y los módulos formativos de esta profesión, es decir, analizar qué hacemos realmente y entonces organizarlo de forma coherente y modular.

Esa labor la llevé a cabo junto a los oficiales TomásAlcaraz, con la supervisión del inspector jefe, Rubio.

Una vez tuvimos ese mapa (que llamamos plan de formación) nos pusimos a dilucidar qué técnicas de trabajo hay que saber en cada uno de los módulos formativos para garantizar que cualquier bombero que salga a la calle a trabajar podamos considerarlo «bombero». No sé si me explico, se trata de saber en campos trabajamos, y una vez los sepamos, entonces ver qué técnicas debemos conocer sí o sí dentro de cada uno para poder garantizar una mínima competencia compartida por todos.

No puede ser que yo sepa hacer una cabecera desembragable, porque me gusta ese tema, y ninguno de mis compañeros de turno sepa cómo hacerla, y se encuentren con que yo he cambiado de turno. Como esto docenas de cosas que es absolutamente imprescindible que queden bien determinadas y que a partir de ahí, la formación se emplee en garantizar que dichas técnicas son conocidas por todos.

TT cálculo rápido de pérdida de carga de la IHE, TT cálculo rápido de caudal de la IHE, TT método cuadrangular, TT ataque ofensivo exterior, TT antiventilación, TT extracción de bombín, TT tronchado de bombín, TT cabecera desembragable, TT autoescape en IUC, etc. etc. Hay muchas, muchísimas…pero en todas las profesiones hay mucho que afrontar, lo importante es determinar qué y afrontarlo con el mejor plan de formación que podamos implementar.

No se trata de meter TODAS las técnicas de trabajo que existan en una determinada materia, se trata de establecer las que todos debemos conocer como mínimo, lo que implica hacer una selección y ser capaces de abstraerse de emociones, porque se trata de concretar todo lo posible. Y además, que sea algo oficial…

Una vez que se determinan qué técnicas de trabajo forman el catálogo de TT de nuestro servicio, iríamos una a una desarrollándolas en un documento con un formato estandarizado, la TT se pasa a firma, el oficial o inspector responsable la firma y cobra oficialidad.

Con esa técnica oficializada como conocimiento mínimo en nuestro SPEIS pasaríamos a compartir ese documento con la plantilla, pero además todas las TT susceptibles de ser presentadas en formato vídeo, serían filmadas y presentadas al colectivo a través de píldoras formativas dentro de acciones formativas concretas.

Para resumir mucho, de lo que se trata es de lo siguiente:

  • Determinar la documentación técnica necesaria en nuestro servicio y repartir responsabilidades en su desarrolo
  • En lo concerniente a formación:
    1. Crear el plan de unidades y módulos formativos que organice los campos de trabajo de la profesión
    2. Establecer qué técnicas de trabajo curriculares (mínimas) se incluyen en cada apartado
    3. Desarrollar cada una en un documento estandarizado, y oficializarlas (con su código único y firma digital)
    4. Pasar a vídeo las que sean susceptibles de hacerlo mediante píldoras formativas o videotutoriales(el propio documento oficial de la TT te sirve de guía para elaborar el vídeo)
    5. Establecer qué acciones formativas se incluyen en cada módulo formativo y un cronograma anual, bianual o lo que se determine, que lo haga accesible a todo el personal de guardia (formación obligatoria dentro de la guardia)
    6. Cuando creemos acciones formativas, ya sea diarias para ver en el turno, o cursos, etc. podremos emplear dichas píldoras formativas en vídeo como parte del material didáctico, siendo ese el verdadero objetivo final de todo esto.
    7. Además tanto las acciones formativas así como las TT se ponen a disposición de la plantilla a través de la intranet de nuestra propia web corporativa, de manera que ante una duda en una intervención, podríamos visualizar una píldora formativa concreta.

Como veis, el plan de formación tiene cuatro cosas fundamentalmente: Unidades de aprendizaje (por ejemplo «Salvamento»), módulos formativos (por ejemplo Rescate en altura, dentro de la unidad de salvamento), acciones formativas (por ejemplo una acción formativa que se llame «Autoescape en incendios confinados») y técnicas de trabajo como material didáctico (dentro veríamos la píldora en vídeo de la TT de uso de escapettor, por ejemplo). Y además acceso a todo el material a través de una intranet.

Esto lleva trabajo, pero una vez lo tengas hecho, ya es mantenerlo…

Y en ello estamos en estos momentos gracias al oficial Ivars, que ha puesto el foco y todos los recursos en su mano para alcanzar este cometido.

Ojalá estos puntos de vista y nuestra forma de afrontar esta tarea os sirva de alguna manera al resto de SPEIS.

Seguimos en una próxima entrega (número de efectivos)

¡La suerte de ser bombero no está en quién eres cuando llegas, sino en quién te conviertes por el camino!

Post Views: 4