Reflexiones de un bombero valenciano

La ley de bomberos frente el sistema político

La ley de bomberos estatal (llamada ley marco) se encuentra en stand by debido a que el actual Gobierno depende de los partidos separatistas y éstos no quieren la ley marco de bomberos para un país en el que ellos se encuentran atrapados y del que se consideran extranjeros, aunque curiosamente lo vienen cogobernando desde hace más de 35 años; de ahí que el Gobierno de España no se atreva a sacar a delante la ley porque, en el fondo, quien gobierna son los partidos bisagra de los que dependen.

Posiblemente los países de los que proceden estos parlamentarios pronto tengan una ley de bomberos propia, no obstante, han logrado bloquear; quizá para siempre, la regulación básica común de los cuerpos de bomberos españoles que tantos años de trabajo ha costado a todo un colectivo movilizado, y que lleva desregulado desde 1985.

Siento decirlo, y espero equivocarme, pero creo firmemente que el trámite ha llegado a su fin.

Por otro lado, tras cinco años de ir al Congreso y comprobar en directo el miedo que les tienen a las comunidades autónomas, y a los partidos bisagra que les pueden sacar del sillón, lamentablemente tengo que decir que, al menos para mí, ha llegado el momento de dejar de identificarme con esta España y centrarme en mi comunidad autónoma como mi país, pues al fin y al cabo es lo que se nos está pidiendo a voz en grito desde Madrid.

He podido constatar que apenas ningún político cree en España, se avergüenzan de ella y le tienen auténtico pavor a la posibilidad de perder apoyos en las CCAA, y lo mejor es no luchar por mantener vivo un inmueble en ruinas en el que apenas nadie quiere vivir y que sirve poco más que para cobrar impuestos y pagar pensiones. Por un lado para mantener las instituciones públicas y los funcionarios que realmente hacen el trabajo, y por otro para mantener el entramado político que hay montado. Mientras tanto, las CCAA florecen como estados en la práctica, entonces ¿por qué seguir identificándonos con un estado en vía muerta que hace décadas que lucha para que dejemos de identificarnos con él, con su lengua y su simbología cuyo fin es el sostenimiento de un sistema electoral central para beneficio de cuatro partidos?
Por mi parte ya lo han conseguido, me han invitado a ser única y exclusivamente valenciano, y han logrado que me dé vergüenza defender la nacionalidad española, ni su bandera, mucho menos en público.

Nos queda la esperanza de que algún día dejemos de asistir al espectáculo dantesco en el que se ha convertido la política y la grandísima mentira en la que vivimos mientras mantenemos una enorme red clientelar de esas organizaciones con ánimo de lucro llamadas partidos, cuyo cometido no es otro que el de actuar como agencias de colocación de afiliados, tráfico de influencias y gestión para el desvío indetectable de fondos públicos; y de paso, dar rienda suelta a ideologías varias.

¿Qué os sugiere crear una asociación para la defensa del lince ibérico e introducir en la junta directiva algunos cazadores de linces convencidos de que ha de extinguirse, cuyo número y representatividad sea suficiente como para que en las decisiones de la junta siempre tengan ellos la última palabra? Si además, los miembros de la junta directiva se dedican a crear cargos y a repartirse contratos y dineros, no hay que ser muy listo para darse cuenta de que al animal le quedan cuatro días.

No obstante, en mi país, esto es, el Pais Valencià, el Govern, a imagen y semejanza del que hay en Madrid, apuesta por un modelo privatizado de las emergencias, creando un modelo público sobre la base de una empresa de derecho privado, y me temo que los propios bombers están más centrados en sí mismos que en este asunto. 

A todo esto, los bomberos públicos valencianos no están en contra ni de la UVE ni de Bombers Forestals, están en contra de que el modelo privado meta la mano en las instituciones de la Generalitat en este ámbito profesional. ¿Por qué no unos Bombers Forestals enteramente públicos? ¿Por qué no avanzar hacia un cuerpo único de bomberos con distintas especialidades? podríamos ser 3000 profesionales al servicio de la ciudadanía valenciana si nos dejamos de duplicidades y de copiar el modelo fallido de otros tiempos, véase Divalterra…

La ley de bomberos frente el sistema sindical y del TTPSC

Cabe mencionar la traición que para mí ha supuesto a todo un colectivo, que determinado sindicato haya dado la batuta a una persona para que ponga mil zancadillas al avance del colectivo unido, con tal de seguir la hoja de ruta que ordena un comportamiento sectario, centrado en el yo, en permanente campaña electoral, pasando por encima de quién sea con tal de sacar a relucir sus siglas, y su nombre y apellidos, para que al final acaben apoyando el 99% del texto como si nada, como si todo lo hecho y dicho, incluso vertiendo injurias personales a sabiendas de que son mentiras que iban a hacer mucho daño a personas comprometidas, hubiera de ser olvidado por el mero hecho de “poder contar con su inestimable apoyo en este asunto en la recta final”; ya que han venido a salvarnos creyendo que la ley estaba a punto de salir. Por mi parte se pueden meter su apoyo por donde les quepa, porque primero sus aportaciones han sido ridículas, con una redacción que no se ajusta al lenguaje jurídico, carentes de contenido, más propia de una pataleta de alguien sin estudios con ganas de mandar que alguien con ánimo de hacer aportaciones constructivas, y segundo, porque sabiendo además que viene de personas que carecen absolutamente de moral prefiero morirme de hambre que comer en su misma paella.

También es necesario apuntar el escaso apoyo de los bomberos profesionales catalanes en las dos manifestaciones que se han hecho en Madrid, una con 7000 y otra con 10.000 bomberos (50% del colectivo presente). Una lucha colectiva que, entre otras cosas, persigue acabar con un sistema de bomberos voluntarios remunerados o “trabajadores a tiempo parcial sin contrato” (TTPSC) que persiste en Catalunya, contraviniendo la ley estatal del voluntariado, bajo el supuesto de que Catalunya no se puede permitir de ninguna de las maneras 3000 bomberos públicos, y por ello, 1500 bomberos y la mitad de los parques de bomberos públicos tienen que ser voluntarios. Eso al mismo tiempo que sostiene una plantilla de 28.000 policías, sin duda necesarios.

Los voluntarios para emergencias ya existen desde hace décadas, se llaman “Protección civil”. Podemos convivir de forma sinérgica voluntarios de protección civil y bomberos, pero no mezclemos las cosas.

La Generalitat en sus comienzos estuvo interesada en Bombers, ya que fue una de las primeras organizaciones públicas catalanas que ponían en evidencia ante la ciudadanía ese nuevo poder que surgía, y que se visualizaba claramente mediante una institución tan querida como el cuerpo de bomberos. Sin embargo, de forma paulatina fue perdiendo el interés en el modelo profesional, puede que porque ya dispone de suficientes y mejores recursos para hacerse visible, no sólo bombers; hasta el punto de que su principal valuarte es una asociación de bomberos voluntarios llamada “Bombers per la República”.
Siendo así las cosas, de Catalunya vinieron no llegó a 10 bomberos a las manifestaciones, cosa que es realmente vergonzoso para aquellos que prefirieron no sumarse por x razones políticas y sindicales, al tiempo que honra profundamente a los compañeros que sí acudieron y que demostraron su compromiso con esta profesión. 

Para colmo, ahora algunos de sus políticos bisagra nos vetan la ley y pronto sacarán la revisión de su ley autonómica propia. Veremos a ver cómo queda esa ley y si no se echan las manos a la cabeza y se acuerdan de la CUBP.

Digo eso como también digo que Bombers de Barcelona tuvieron un importantísimo papel en la recaudación que se hizo con la Viuda de Eloy Palacio. Cosa que demuestra el compromiso social del colectivo, pero que contrasta con el escaso apoyo al movimiento del colectivo en otros asuntos profesionales. 

Por cierto, en la primera manifestación, gracias a las presiones y vetos que el susodicho sindicato, antes referido, hizo en el Ayuntamiento de Madrid, apenas hubo participación de uno de los mayores cuerpos de bomberos de todos los territorios. En la segunda hubo mucha más participación, pero en la primera fue realmente lamentable el espectáculo de poder y de manipulación al que fueron sometidos.

La ley de bomberos frente el sistema clientelar-empresarial

No puedo olvidar mencionar el trato injusto que se le está dando desde las AAPP a los bomberos aeroportuarios, privatizados en 2011 por el partido socialista y que están luchando en todos sitios para que se les puntúe la experiencia profesional en las oposiciones, siendo ninguneados de forma sistemática por las propias AAPP, mientras el Ministerio y AENA no hacen absolutamente nada; y son muchos los bomberos que no han accedido a una plaza en un cuerpo de bomberos de las Administraciones locales, o se han quedado de interinos porque o no se les puntúa la experiencia o se les puntúa en un nivel inferior, por debajo incluso que los voluntarios de protección civil en algunos casos, con todos mis respetos a este colectivo. 

Mientras se revierten las privatizaciones de bomberos, en prácticamente todos los territorios, el propio Estado dice NO a su reversión a lo público, al mismo tiempo que les abandona a su suerte ante todas las AAPP.

También es vergonzoso haber escuchado por boca de algunos bomberos “que era mejor dejarlos en la estacada que meterlos en nuestra ley, ya que según ellos era un marrón”. Vergüenza debería de dar a todos los que pretendían que los dejásemos fuera para nuestro posible beneficio. Eso es más propio de cobardes, no de bomberos. Jamás en la vida quiero yo una ley que deja casi 1500 bomberos públicos privatizados mientras yo me beneficio de ello; prefiero no tener NADA que participar en algo que deje fuera a drede a unos compañeros que han opositado como todos y cuyo principal cometido es el mismo que cualquier otro cuerpo de bomberos público, esto es, proteger la vida de los ciudadanos, no la autoprotección de la empresa en la que ahora trabajan.

Un colectivo profesional con dignidad

Dicho esto, mientras me apercibía en estos cinco años de que este país se ha convertido en un auténtico basurero electoral y sindical, me queda la satisfacción de haber conocido mucha gente en ese camino, de haber hecho amigos y casi hermanos, y el haber constatado de forma fehaciente que los ciudadanos cuentan con unos profesionales que, aún en las condiciones en las que muchos se encuentran, con plantillas mínimas y privados de derechos que otros tienen a pocos kilómetros, están sacando adelante el trabajo con dignidad, profesionalidad y coraje.

¡Por eso sí ha merecido la pena pues, si volviera a nacer, sería una y mil veces bombero junto a ellos!

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