Motivación ¿Eso qué es?

Motivación ¿Eso qué es?

¿Qué es la motivación?…

Esta es una pregunta que a menudo podemos hacernos en el contexto de nuestro trabajo. Pues bien, existen dos definiciones que nos interesan a nivel profesional:

  1. La motivación individual: Que es la sensación o energía que nos impulsa a actuar en una dirección determinada (O cómo la persona se automotiva en el entorno laboral).
  2. La motivación laboral: Que es la habilidad de la empresa para crear un entorno que facilite que los trabajadores y la empresa compartan metas y objetivos y ambas partes actúen en pro de lograrlos (O cómo la persona es motivada por el entorno laboral).

Conocer estas definiciones nos permite entender por qué ocurre el proceso contrario “la desmotivación“. Veamos el siguiente gráfico:


 

Aunque existen otros factores laborales implicados en la motivación (como podrían ser la promoción, el reconocimiento, el estilo de liderazgo de nuestros mandos, la identificación con los valores del servicio, etc.), de este gráfico podemos sacar una importante conclusión: La consideración de nuestras propias capacidades a la hora de realizar nuestro trabajo o afrontar las dificultades que se nos presenten en la vida es el motor de la motivación. Y ésta es, precisamente, una de las la definiciones de la llamada Percepción de Autoeficacia.


En un estudio realizado con 156 bomberos (Bernabé & Botía, 2014), los resultados mostraron que la exposición a incidentes críticos de alguna manera estimula la inspiración, el reto, el orgullo y el significado del trabajo en los bomberos, es decir, la “dedicación”. Y esto ocurre fundamentalmente por la exposición a experiencias que permiten modular la percepción de autoeficacia y la motivación: experiencias de éxito propias, experiencias vicarias y persuasión y refuerzo verbal (Bandura, 1999).

La percepción de autoeficacia aumenta debido principalmente a tres tipos de experiencias:

Las oportunidades que se nos brindan en nuestro trabajo en cuanto al aumento de la percepción de autoeficacia son bastante bajas en comparación con las oportunidades que tienen aquellos trabajadores ajenos al sector de las emergencias no sujetos a la probabilística de sucesos. La consecuencia lógica es que los niveles de este constructo psicológico sean más bajos de lo deseable, y que arrastre a la motivación en esa caída.

Desde el punto de vista de la formación podemos incrementar considerablemente el contacto con experiencias que fomenten el aumento de la percepción de la autoeficacia, lo cual podría redundar en un aumento de la motivación general a medio plazo.

También hemos de tener en cuenta nuestra forma de interactuar con los alumnos, tratando de encontrar ese punto llamado “Flow” por la psicología positiva (Csíkszentmihályi, 2012), e introducido por uno de los psicólogos pioneros y más prestigiosos de la investigación en psicología. Este punto es precisamente la intersección entre los desafíos que nos presentan determinadas tareas, y las habilidades o destrezas percibidas, y ello se encuentra en relación estrecha con la formación.


El Flow es un estado emocional positivo que se caracteriza por una implicación total en la actividad que estamos realizando, sin importarnos nada más, mientras mantenemos un alto grado de concentración:

El estado de Flow, por tanto, se produce cuando las capacidades y habilidades con las que contamos se encuentran en equilibrio con aquellos retos y desafíos que la actividad presenta. Las metas, por tanto, deben ser realistas y la tarea no resultar ni demasiado fácil ni demasiado difícil, al encontrarse en armonía con las propias habilidades. El resultado es un compendio entre la percepción de autoeficacia y la motivación, que nos va a facilitar enormemente las labores formativas.

Por último, es necesario cerrar el círculo fomentando la interacción entre los miembros del equipo de formación, de manera que todos puedan opinar y, a su vez, aportar críticas constructivas sobre la marcha tanto en las sesiones teóricas como en las prácticas, y hemos de aprovechar cualquier oportunidad para dar feedback positivo tanto a las aportaciones que se hagan, así como a las ejecuciones de las prácticas. Favoreciendo con ello un ambiente colaborativo y de apoyo emocional entre los bomberos.

Las conclusiones que he sacado puedo concretarlas en los siguientes cuatro puntos:

Las metas y tareas asociadas a las acciones formativas deben ser realistas y no resultar ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles, buscando la armonía con las propias habilidades y los recursos y equipos que están a disposición de los bomberos.
Favorecer las sesiones participativas, en las que todos puedan opinar, fomentando las aportaciones constructivas tanto en las sesiones teóricas como en las prácticas; facilitando el aprendizaje de técnicas desde distintos puntos de vista (tanto teórico como práctico), de estrategias (toma de decisiones) y el autodesarrollo (conocer nuestros procesos de aprendizaje).
Introducir un formador cualificado en todas las acciones formativas posibles.
Hemos de aprovechar cualquier oportunidad para dar feedback positivo tanto en las sesiones teóricas como en las ejecuciones de las prácticas, así como en el reconocimiento del trabajo realizado en posibles intervenciones recientes o pasadas, tratando de aumentar la percepción de autoeficacia de cada uno de los componentes del equipo.

Sólo hay una cosa más dolorosa que aprender de la experiencia: no aprender de la experiencia.

Archíbald McLeish


2 comentarios

  1. Marc Coll dice:

    Interesante, pero creo que no solo la formación debe de ser el motor de la motivación por parte de la empresa. Deberia de serlo tambien la promocion, la especialización, el reconocimiento oficial, el sentimiento de pertinencia a una empresa con ciertos valores, etc…

    • Bombero13 dice:

      Cierto (para mi gusto cambiando “empresa” por “administración pública” en nuestro caso)…me he centrado mucho en los efectos de la formación, la experiencia laboral y el compañerismo sobre la motivación, dejando para otra entrada otros aspectos asociados como puede ser la promoción, la especialización, etc. Sin embargo, estando de acuerdo contigo en que existen más factores del entorno laboral que por supuesto influyen, soy un convencido del principio de Peter, y no estoy tan seguro de que un buen bombero motivado sea un buen cabo, sargento o cualquier otro puesto distinto a este…
      Gràcies Marc!!!!

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