Dispositivos de salto. Redes o lonas y cojines de rescate

Todos los bomberos conocemos que tiempo atrás se estuvieron utilizando lonas de salvamento cuya función era amortiguar la caída de personas que saltasen de edificios en llamas o a punto de colapsar.

Eran épocas en las que las posibilidades de penetrar en los incendios con ERA y hacer rescates seguros con capuces de salvamento eran impensables, y hubo que inventárselas para tratar de evitar lo que antaño resultaba ser una constante en los incendios de edificios: la precipitación de víctimas que escapaban del humo y las llamas.

La primera “red de salvamento” (Life Net of Browder) la inventó y patentó un bombero de New York, veterano de la guerra civil americana. Tras volver del conflicto bélico ingresó en el NYFD y en 1887 realizo el primero de sus diseños, mejorándolo mediante otra patente en 1900. Se trataba de un dispositivo de tela circular sujeto a un aro de madera que hacía las veces de asa que debía ser sujetado por unos 10 bomberos.

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Algunas compañías de escalas adquirieron el dispositivo, pero la mayoría eran recelosas. En 1901 ya habían logrado salvar a varias personas en el incendio de un edificio en New York, pero hubieron muchas otras que fallecieron al saltar, y el éxito de la Life Net de Browder se vio ensombrecido. No obstante, el 10 de noviembre de 1904, en un incendio de un edificio, dos niñas lograron salir al acceso de la escalera de emergencia, el calor y el humo les habían alcanzado y la escalera de incendios estaba abarrotada de personas y no podían descender por ella con la rapidez que necesitaban para salvarse, así que saltaron. Por suerte abajo las esperaban 10 bomberos de New York con la Life Net de Browder, y lograron salvarlas.

Este salvamento popularizó el dispositivo. Y lo cierto es que fueron muchos los éxitos logrados por los bomberos a lo largo y ancho del mundo durante el S. XX y parte del S.XXI. Aunque también se tuvieron que lamentar muchos accidentes y fracasos.

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El dispositivo no estaba exento de problemas. En 1910 saltaron 4 mujeres a la vez desde el techo de una fábrica en llamas y atravesaron el Life Net y fallecieron. Posteriormente ocurrió algo similar en otra fábrica (la Triangle Shirtwaist). Aún así, el dispositivo fue ganando popularidad y se implantó en muchos cuerpos de bomberos americanos y europeos.

La red acompañaba a las compañías de escalas y se llevaba plegada en los vehículos escalera, debiendo ser usada por un grupo considerable de bomberos; dependiendo del tamaño de la misma podría oscilar entre los 8 y los 12 bomberos.

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Durante los años que estuvo en servicio tuvieron lugar múltiples incidentes y accidentes debido a su uso. Muchas personas cayeron parcialmente dentro y murieron o se lesionaron igualmente. Muchos bomberos fueron lesionados por los saltadores, e incluso algunos murieron al caer la víctima sobre ellos. Y hubo muchos casos de personas que acabaron seriamente lesionadas al caer en las redes de salvamento. Además, el salvamento de cada víctima lleva un tiempo de preparación, y requiere muchos bomberos, por lo que el salvamento de otras víctimas se veía muy retrasado, y muchas veces era demasiado tarde.

Por otro lado, el hecho de utilizar la red de salvamento no está exenta de problemas jurídicos y responsabilidad civil, con muchos recovecos legales por solucionar, situaciones diversas que se volvían en contra de los propios servicios de bomberos. Y a pesar de que se usaran con la mejor de las intenciones, las responsabilidades contraídas por los bomberos fueron acumulándose también.


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Hubo un tiempo en el que se utilizaron las mangas de rescate en los vehículos de altura,  pero finalmente se abandonaron, quedando relegadas a los edificios, y actualmente, tanto las redes como las mangas de rescate han sido sustituidas por los cojines de salto.

Los cojines de salto ofrece una solución rápida de evacuación, suelen estar fabricados con dos cámaras de aire, una de primer impacto (la superior) y otra de segundo impacto (la inferior). Suele ser de fibras ignífugas e impermeables con una resistencia media de más de 30.000 Kgf/m2.

Existen cojines que se inflan con las botellas de aire comprimido, y otros que se inflan con los propios ventiladores de presión positiva que utilizamos en los SPEIS, con una presión media de 0,3 bar, y en caso de fisura es posible que la pérdida sea compensada por dicha presión positiva y nos permita seguir utilizándolo durante la intervención hasta poder ser reparado. No obstante, las inspecciones deben ser periódicas.

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Suelen estar fabricados con telas reflectantes, en color amarillo, señalizando claramente la zona de caída, para mejorar la visibilidad nocturna.

Los cojines vienen certificados para soportar determinados pesos (Kgf/m2) y altura máxima de salto, de forma que se eviten rebotes choques contra el suelo o impactos demasiado fuertes contra el mismo.

Las características genéricas de estos cojines son las siguientes:

TAMAÑO PESO TIEMPO DE LLENADO SALTO
3,5 m a 8,5 m Anchura

1,7 m a 2,5 m de altura

50 a 250 Kg 30 – 80 seg. 10 m a 60 m de altura

En cuanto a la colocación, es necesario realizar las labores de inflado en una zona libre de caída de víctimas, por la propia seguridad de los intervinientes, así como realizar los movimientos de los cojines con cuerdas o elementos que nos permitan reemplazar los cojines con la debida seguridad. Uno de los problemas para los bomberos es el posible impacto de una víctima contra uno de nosotros.

Debemos estudiar las necesidades de nuestra zona operativa, las posibilidades de transporte y movilización que tenemos en nuestro servicio y seleccionar el cojín de salto más adecuado.

Por último, creo que estos dispositivos pueden ser un buen complemento para nuestras intervenciones, en caso de incendio se puede colocar para tratar de amortiguar la posible caída o el salto de alguna víctima mientras realizamos las labores de extinción y rescate convencionales. Pero nunca como única vía o vía principal por sistema; habrá casos en los que sea incluso imprescindible y otros en los que resulte dudoso como vía principal de evacuación. Hemos de tener cuidado con el uso que se le da en casos de tentativa de suicidio e incluso en los incendios, y no provocar la caída de ninguna persona al cojín (sobre todo si existe otra alternativa de evacuación), ya que a partir de ese momento incurriríamos en una responsabilidad civil que podría darnos bastantes problemas. Una cosa es que una víctima con riesgo inminente para su vida salte voluntariamente al cojín, o existiendo riesgo de caída, resbale o desfallezca y acabe en él, y otra muy distinta es invitarle a hacerlo o provocar el salto de alguna manera. Las responsabilidades de uno u otro hecho pueden ser bien distintas…


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