BOMBERAS, esas compañeras que necesitamos

La profesión de bombero ha sido una de esas labores que tradicionalmente han sido desempeñadas por hombres. Se trata de una profesión que a lo largo de sus siglos de historia ha sido rodeada de mitos y leyendas, de creencias populares, de honor y respeto social, pero también de suposiciones y prejuicios que no han hecho, sino que dar forma a uno de los estereotipos masculinos más consolidados actualmente.

La extinción de incendios y el salvamento de personas requiere estar en forma, de eso no cabe la menor duda, ahora bien, tras casi tres décadas en este trabajo, he podido comprobar la absoluta compatibilidad del mismo con todo tipo de personas sin importar el género, y estoy más que convencido de la necesidad de establecer de forma fehaciente cuál es el perfil psicofísico necesario para el correcto desempeño profesional. Es decir, realizar un análisis del puesto de trabajo y determinar los requisitos psicofísicos oportunos de forma objetiva. Sólo así estaremos en disposición de diseñar unas pruebas selectivas con fiabilidad y validez.


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Tras realizar una estadística estatal junto con la compañera forestal I. Suárez (www.serbombera.com), pudimos ver que tenemos una proporción del 0,81% de bomberas, de las cuales, tan sólo el 0,45% están en la escala básica. Así, entre las dos decenas de miles de efectivos solo contamos con 174 bomberas en todo el Estado, y para hacernos una idea de este despropósito, hemos de saber que sólo en la ciudad de Londres hay casi el doble de bomberas que en España.

Eso, sencilla y llanamente no es normal y se trata de una vergüenza más de este país


En algunos países consultados, excepto Italia, las proporciones son claramente superiores.

FRANCIA 15% PORTUGAL 25%
EEUU 3,7% LONDRES  7%
ALEMANIA 9% NORUEGA 4%
JAPÓN 6,4% HOLANDA 3,3%
ESPAÑA 0,81% ITALIA 0,3%

Después de haber trabajado este asunto durante bastante tiempo,  quisiera aportar algunas reflexiones:

La primera es que el modelo actual está absolutamente obsoleto en cuanto a pruebas selectivas (forma), y en cuanto a la permanente mediación para que las pruebas se retoquen por intereses varios de índole personal demasiadas veces (fondo). Además, existe la “sana” costumbre de cambiar una y otra vez las pruebas físicas según criterios absolutamente aleatorios y circunstanciales, dependiendo de quiénes estén en la mesa de negociación de esas bases en concreto, de sus creencias personales, e incluso de sus intereses en ese momento. De manera que en los parques encontramos bomberos que han tenido que superar pruebas selectivas bien distintas, dependiendo de la convocatoria en la que accedieron. Y si lo extrapolamos al resto del Estado, existe una enorme variabilidad en las pruebas selectivas entre servicios, e incluso entre cada uno de los efectivos entre sí.

¿Qué sentido tiene que los bomberos profesionales no dispongamos de unas pruebas estandarizadas y objetivas y encontremos la gran variabilidad actual?

La segunda es que sería necesario establecer unas pruebas físicas objetivas, que garanticen únicamente la aptitud psicofísica del candidato (apto-no apto) para hacer este trabajo, y una vez que eso está asegurado que sean las pruebas de conocimientos, las pruebas psicotécnicas y el concurso los que decidan quién entra (que ahí todos somos iguales).

Las pruebas no se deben orientar a quién se presenta, sino a “qué trabajo se ha de desempeñar” por ello es necesario analizar el puesto de trabajo y “diseñar unas pruebas objetivas que pueden ser perfectamente unisex, sin que por ello se ponga en riesgo la profesión ni se tenga que discriminar a nadie”

Para la tercera me remito a un profesor americano “Nunca se cambian las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo construye un nuevo modelo que deje al modelo existente obsoleto”.

En este sentido, el modelo actual es el que más  interesaría si las administraciones públicas fuesen empresas que cotizan en bolsa; esto es, un modelo basado en turnos de trabajo (no en equipos de intervención) con plantillas raquíticas, cubiertas con trabajadores que no se queden embarazados y que estén dispuestos a hacer su trabajo mediante sistemas basados en la fuerza bruta, y que saquen el trabajo adelante con el menor número de bomberos posible.

Y no nos damos cuenta que el problema que se plantea con la escasez de mujeres es precisamente la solución que más nos interesa a los bomberos:

Cambiar el modelo, y que predomine un sistema basado en la conformación de equipos de trabajo (no en mínimos por turno), que existan procedimientos de trabajo y formación continua y de especialización, que se apliquen los principios de prevención de riesgos laborales y que se aumenten las funciones de nuestros servicios porque se están asfixiando literalmente con el sistema actual.

No es necesario ser un armario para ser bombero, ni tener una fuerza extraordinaria, ni medir 1,90 de estatura… se trata de estereotipos que se han consolidado en nuestra sociedad y que no hacen más que mantener un modelo de servicios absolutamente contraproducente para nosotros, anclado en el siglo XIX.

La precariedad del sistema actual está más ligada de lo que pensamos a un modelo alejado de la igualdad

www.diariocordoba.com

Tú, aunque seas un portento físicamente, ni debes ni puedes realizar rescates ni movilizar cargas tú solo, debes cumplir con los principios de PRL y demás legislación laboral, y jamás debes olvidar que trabajas integrado en un EQUIPO, y que tú POR TU CUENTA, NO DEBES HACER NADA por muy bombero que seas.

Los bomberos debemos ser capaces de mover las herramientas que tenemos a nuestra disposición (25 Kg máximo) y siempre que un bombero sea capaz de desenvolverse bien con ellas, y seguir los principios de trabajo en equipo dentro de los procedimientos de trabajo, no veo por qué no puede ser bombera una mujer.

Lo que los SPEIS necesitan no son plantillas raquíticas conformadas por los aspirantes que más peso levanten o más corran; plantilla que además arrastra lesiones importantes que acaban por anticipar discapacidades o limitaciones, y que en buena medida se deben a esas pruebas tan exageradas que se están exigiendo, muchas veces absurdas y alejadas del trabajo. Es decir, que no sólo no miden realmente las aptitudes para este trabajo, sino que están detrás de muchos procesos patológicos y todo el mundo lo sabe pero no se hace nada por cambiarlo.

¿Por qué se hace de esta forma? Una razón es que en bomberos vivimos en un reino de taifas, y no existe ningún órgano de coordinación, pero también a la inexistencia de un verdadero análisis del puesto del que puedan derivarse varias cosas, entre ellas el tipo de pruebas que realmente se necesitan. Con el sistema actual eliminamos de la ecuación a muchísimos/as aspirantes sanos, capaces y con vocación de prestación de servicio.

La gente se cree a pies juntillas que para ser bombero uno tiene que ser un portento físico.

Y esa creencia social se está aprovechando por algunos, los cuales están consiguiendo que las pruebas sean de tal calibre que al final supongan una enorme sacrificio para los opositores, a la par que sean contraproducentes (lesiones permanentes) y discriminatorias (desigualdad).

Lo lógico es que el bombero sea un hombre (y guapo claro) y, por supuesto, la persona rescatada tiene que ser una mujer (cuanto más pava e indefensa mejor)… y no entremos en el desenlace de la historia


Pues bien, eso es lo que tenemos con los procesos selectivos actuales, los cuales además fomentan el sistema de trabajo precario que estamos manteniendo.

Sin embargo, yo creo que lo que necesitamos es:

Gente que sea capaz de pasar unas pruebas físicas objetivas relacionadas directamente con el trabajo a desempeñar
Que supere una prueba de conocimientos relacionados con la profesión, y con la plaza de empleado público a ocupar
Que sepa o tenga destreza para trabajar con nuestras herramientas
Que demuestre estar sana (física y psíquicamente)
Que tenga cualidades para trabajar en equipo
Que demuestre que sabe nadar, no tener vértigo ni problemas para trabajar en espacios confinados
A  valorar la formación relacionada o que pueda ser útil en la profesión
A valorar la experiencia profesional previa
A valorar o requerir que disponga de todos los carnés de conducir
A valorar el conocimiento de idiomas
Que supere el correspondiente curso de formación de acceso, y demuestre  aptitudes, capacidades y vocación

Quizá a medio plazo podamos contar con  una comisión de igualdad que trate de mediar en aquellos contenidos de otras comisiones que pueda estar relacionado con la igualdad, como los procesos selectivos, la adquisición de EPI, la igualdad en la configuración de los parques, etc. permitiéndonos poner fin a la anomalía sistémica que existe con las mujeres en nuestra profesión a la par que cambiemos el modelo organizativo.

Por último…

Que tengamos claro que esto se va a conseguir tarde o temprano. Porque ni es la primera batalla que libran y ganan las mujeres, ni la última.

Y sobre todo, porque es un cambio que los servicios de bomberos necesitan más que nunca.


“Una persona sólo tiene derecho a mirar a otra hacia abajo, cuando ha de ayudarla a levantarse.” G.G.M.


 

 

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5 Respuestas a BOMBERAS, esas compañeras que necesitamos

  1. Majo dijo:

    Hola, soy bombera. Considero importante lo que se dice en el texto ya que lo vivo desde dentro. Es justo lo que ocurre día a día. El Bombero /a que responde bien a este trabajo tiene, además de una condición física buena, otra serie de cualidades que podría enumerar pero que no es lo que pretendo, ya que tan solo quiero recalcar las ganas de trabajar y el estar dispuesto a aprender constantemente además de tener una gran resistencia al esfuerzo y no me refiero al físico únicamente sino también al psíquico. Gracias por vuestros esfuerzos por conseguir cambiar lo obsoleto.

    • Bombero13 dijo:

      Hola Majo, gracias por comentar, seguiré en esta línea, porque realmente creo en que estos cambios los necesitamos, no se trata solo de conciencia en materia de igualdad, sino que estoy convencido de que son cambios que irían en buena dirección…Así que creo que ni es casualidad que no hayan muchas mujeres aquí, ni tampoco que sea un hecho aislado sin implicaciones organizativas y de calidad del servicio. Un abrazo compañera.

  2. Marbe dijo:

    Totalmente de acuerdo con tu artículo. Solo me gustaría comentar que la igualdad hay que aplicarla correctamente, como bien has comentado, ya que hay ejemplos como los de la opo 2016 Diputación de Bizkaia donde (por poner un ejemplo) las mujeres tenían que llevar un saco sobre sus espaldas con la mitad de peso (40 kg) que la de los hombres (80 kg) en un recorrido de 120m. Prueba absurda donde las haya para el ejercicio de nuestra profesión…

  3. Bombero 106 dijo:

    Bombero 13, te recomiendo una lectura detenida de la Moción 50/IX del Pleno de Les Corts Valencianes aprobada el 27 de septiembre a la que estoy seguro que tendrás acceso, donde se establece que la creación de CUERPO ÚNICO DE BOMBEROS DE GV debe ASEGURAR: “Instalaciones, uniformes, recursos necesarios adaptados a las necesidades de las bomberas, **estableciendo un tanto por ciento en las pruebas de acceso de reserva para mujeres**, y como mínimo, la adaptación de las pruebas físicas”

    ¿Es esto igualdad?¿Es esto un método para alcanzar la igualdad, o para la desigualdad?
    ¿Se ha estudiado cuál es el porcentaje de opositores masculinos frente al porcentaje femenino?

    Quizás el porcentaje de bomberas sea tan bajo por falta de aspirantes (No solo de ahora, sino de los últimos 20 años), no por la barreras que se encuentran en el camino.
    En mi opinión la política de moda es la que esta creando la desigualdad, para mi, cualquier compañera que pase el mismo proceso selectivo que yo, es una compañera/compañero/compañere más. Otro bomber@ de la plantilla. En el momento en que se le da importancia, se le llaman a hacer fotos con el politicucho de turno, y se le escribe un articulo para ella, deja de ser NORMAL, a ser LA BOMBERA. El mismo político es el que crea la diferencia y la distingue de entre el resto de aspirantes que han superado las pruebas.

    • Bombero13 dijo:

      Sé lo que quieres decir y conozco el tema un poco. Sin embargo, no es un tema monofactorial, no se puede reducir a “es que no se presentan o se presentan pocas” porque en toda sociedad influye de forma determinante la cultura, los prejuicios, la información sesgada producto de la complejidad de la misma y de la necesidad de reducirla y ajustarla a los intereses económicos, etc.
      Sin embargo, ¿Cómo explicas que en aquellos países y regiones donde el SPEIS es a base de voluntarios exista una proporción muy superior, llegando a niveles del 30% de mujeres?
      Como digo en mi artículo, creo que necesitamos hacer un ejercicio de introspección e ir al fondo del asunto. Se trata de analizar el puesto de trabajo, de establecer requisitos físicos imprescindibles, de evaluarlos como “apto no apto” para no faltar a la igualdad, y de puntuar de forma escalable aquello que no sea susceptible de discriminación por razón de sexo (conocimientos, actitudes y concurso).
      Y paralelamente a eso, hay que hacer toda una labor mediática para que las mujeres entiendan que aquí tienen una opción laboral más, y lo vean factible y se animen a entrar en aquello que ahora han dado por hecho que no es su lugar.

      Gracias por comentar.

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